La impresionante oferta gastronómica de Barcelona puede categorizarse en dos grupos: lo nuevo y lo viejo. Aquí se encuentran algunos de los restaurantes más modernos del mundo, dirigidos por los chefs más innovadores de la tierra (el más famoso de ellos es Ferrán Adrià). Pero también hay una cocina catalana tradicional, que a pesar de un cierto resto de pesadez medieval, todavía conserva muy buenos platos con verduras (samfaina, una especie de pisto, escalivada, pimientos, berenjena y cebolla asados y pelados, espinacs a la catalana, espinacas con ajo, piñones y pasas fritos). Pero lo más famoso es el simple pà amb tomaquet, una rebanada de pan con aceite de oliva, sal y tomate fresco picado.