La cocina parisina sorprende tanto por su variedad como por su calidad y exquisita presentación. Desde pequeños restaurantes familiares hasta restaurantes con estrellas Michelin a cargo de chefs de fama mundial, comer aquí es más arte que ciencia. Dulces, pasteles, quesos y productos frescos de mercado también son una parte esencial de la experiencia gastronómica parisina, así como, por supuesto, especialidades locales como el foie gras, macarons y crème brûlée. Y para terminar, una especialidad de una chocolatería de barrio y un buen vino de cosecha local, y tendrán una buena idea de lo que París puede ofrecer a nuestro sentido del gusto.